Toluca bajo asedio: violencia, caos vial y un alcalde más enfocado en pleitos que en la seguridad
- Pedro Martinez
- 21 may
- 2 min de lectura
Toluca, la capital del Estado de México, cierra el primer cuatrimestre de 2026 envuelta en una ola de inseguridad que mantiene a sus habitantes en alerta constante. A pesar de reportes oficiales que hablan de bajas en algunos delitos, la percepción ciudadana y los hechos en las calles cuentan otra historia: asaltos frecuentes, robos a mano armada y una sensación de abandono que no cede.
En los últimos meses, los asaltos a sucursales bancarias han generado especial alarma. Al menos dos robos en zona bancaria en enero, con disparos y lesionados, dejaron claro que ni siquiera las áreas más transitadas son seguras. Delincuentes actúan con violencia, roban a cuentahabientes y se dan a la fuga sin que, en muchos casos, haya detenidos inmediatos. Los robos con violencia y a comercios siguen siendo una constante que erosiona la tranquilidad diaria.
Los camioneros y el transporte público se han convertido en otro flagelo. En el último año, particularmente en los últimos meses, se han multiplicado los atropellamientos fatales. Casos como el de una mujer de unos 25 años arrollada en Pino Suárez y Las Torres, un adulto mayor muerto en avenida Las Torres por un camión que huyó, o choques entre unidades que dejaron decenas de heridos, ilustran un problema de imprudencia, exceso de velocidad y falta de control vial que cobra vidas casi semanalmente.
La delincuencia no da tregua: robos a transeúntes, vehículos, negocios y hasta cajeros automáticos al estilo “Rápidos y Furiosos” mantienen en vilo a colonias enteras. La Policía Municipal brilla por su ausencia o ineficacia en muchos de estos hechos. Mientras los ciudadanos denuncian demoras en la respuesta y operativos que parecen más reactivos que preventivos, la confianza en las autoridades locales se desploma.
Y en medio de esta crisis, el alcalde Ricardo Moreno Bastida prioriza otros frentes. En lugar de encabezar una estrategia integral de seguridad, ha protagonizado enfrentamientos públicos con regidoras, como las tensiones con Shantall Zepeda Escobar, a quien amenazó con sanciones penales durante una sesión de Cabildo por oponerse a cambios de uso de suelo. Para muchos toluqueños, el primer edil parece más ocupado en disputas internas y autoritarismos que en garantizar la paz en las calles.
A esto se suman otros males crónicos del municipio: acumulación de basura en calles y tiraderos clandestinos, fallas en el servicio de recolección, baches que convierten las avenidas en trampas, problemas de agua potable en varias colonias y señalamientos de corrupción en obra pública y contratos. El tráfico caótico, agravado por el mal estado de las vías y la indisciplina, completa un panorama de deterioro urbano que ahuyenta inversiones y agota la paciencia de los habitantes.
Toluca merece más. Sus ciudadanos exigen resultados concretos: mayor presencia policial efectiva, sanciones reales a conductores imprudentes, atención inmediata a la basura y el alumbrado, y un alcalde que deje las peleas de Cabildo para enfocarse en lo urgente: devolver la seguridad y la calidad de vida a una ciudad que hoy se siente sitiada por la delincuencia y el abandono. El reloj corre y la tolerancia de la gente se agota.





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